¿Quién no ha sido víctima de una publicidad que promete algo sobre una marca, producto o servicio que termina siendo un fraude? La publicidad engañosa también conocida como publicidad desleal es un problema que incluye información errónea, falsa o que omite datos o características sobre un producto o servicio.
Esta mala modalidad de la publicidad que incumple normas específicas puede inducir al error a sus destinatarios o afectar el comportamiento económico de los consumidores.
La publicidad engañosa puede ser un poderoso gancho para generar ventas, pero solo en un primer momento pues después la imagen de la compañía se verá manchada por situaciones fraudulentas. La publicidad engañosa puede ser castigada por las leyes, especialmente por la normativa de protección de consumidores.
Características
La publicidad engañosa comúnmente incluye mensajes que contienen expresiones ambiguas o desconocidas que dan lugar al riesgo de que el destinatario interprete el mensaje en un sentido equivocado, distinto a la realidad.
Asimismo hace uso de mensajes que estimulan al comprador a tomar una decisión rápida pero que pasado un tiempo no se llevan a cabo.
La publicidad engañosa en muchos casos oculta información importante como la presencia de sobrecostes o cláusulas adicionales a través de técnicas tales como el uso de letra pequeña o poco inteligible.
También puede incluir la no disponibilidad efectiva de alternativas que se publicitan a la hora de contratar un servicio.
En ocasiones la publicidad engañosa disfraza productos en campañas publicitarias.
Igualmente la publicidad engañosa lanza al mercado productos de «imitación» con marcas de nombres poco convencionales, haciendo uso de diseños muy similares al producto original, pero de inferior calidad.

